Las hipotecas a interés variable

No todas las hipotecas cuentan con las mismas características. Cuando se aplica un interés variable, las cuotas pueden llegar a incrementarse o reducirse con el paso del tiempo. Esto estará ligado a las variaciones del mercado, teniendo como indicador un instrumento específico, como por ejemplo el Euribor en España.

Lógicamente, el tipo y profundidad de las variaciones se encontrará íntimamente ligado a las condiciones que haya establecido el banco en cada hipoteca. En el caso del Euribor, cada entidad aplica un diferencial que incrementa en un determinado índice el valor que registre el indicador de referencia al momento de revisar la hipoteca.

En ese marco, podemos decir que las revisiones se efectúan mayormente cada seis o doce meses. En una etapa inicial (los primeros seis meses) se cobra un tipo de interés fijo, mientras que a partir de allí los números se van ajustando de acuerdo a las variaciones del mercado.

Aunque en algún momento pueda verse beneficiado con las rebajas, el mayor peligro de este tipo de hipotecas es que el titular de la misma deba hacer frente en algún momento a abultadas subas en las cuotas, lo que incrementaría fuertemente el peso de la hipoteca en el marco de la economía familiar.

Por otro lado, también cuentan con ventajas como comisiones más económicas con relación a las hipotecas de interés fijo y plazos de pago más extensos. A la hora de elegir la mejor opción, cada familia deberá realizar un análisis exhaustivo de su economía y seleccionar con mucha responsabilidad la alternativa más conveniente.

Por ejemplo, este tipo de hipotecas no serán quizás demasiado aconsejables si las necesidades marcan que requerimos una planificación económica muy concreta y acotada, sin poder hacer frente a cambios e imprevistos en las erogaciones mensuales de la familia.

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